Donostia – azken iditzaiak (1993)

Iturria: Nombrar, embrujar. (Alberdania, 1993)
Mikel Azurmendi
4. Las siete suelas del vago 83. orr.

“En 1799, Euskal Herria era un ruido de carros tirados por sendas parejas de bueyes. Así lo describía el viajero y lingüista alemán G. von Humboldt. (..). La Rioja era, en cambio según ese mismo ilustre viajero, un ruido de campanillas de mulas. A cada época y lugar su ruido, pero nuestra generación del decibelio a todo trapo ha conocido también el final del chirriar del carro de bueyes; yo no he conocido, ciertamente, la construcción del ensanche de Donostia a partir de la piedra de Igeldo, bajada íntegramente en carros de bueyes, pero mi abuelo dejó su molino en el Goierri para instalar un bar de iditzaiak (arrieros de bueyes) en la cuesta de Igeldo. En cambio sí he conocido personalmente al viejo Larrea, que traía todos los días su cargamento de cemento desde Añorga hasta el puerto de Donostia con un carro de bueyes; (..) Y conozco a Antton Bereziartua, vecino mío, el último boyero de Donostia, que recogía a diario las basuras con su carro. Ese ruido de carros de bueyes era el ruido del trabajo del baserritarra y en base a él se construyó aquí una muy adecuada imagen de su espíritu de trabajo.”

Egilea: Mikel Azurmendi
Data: 09/03/1993