La misa del alba en las montañas de Nabarra (1893)

Fuente original: La misa del alba en las montañas de Nabarra (1893). L’Averrisa
Euskal-Erria : revista bascongada San Sebastián T. 28 (1o sem. 1893), p. 18-19 (KM)178876. Original de la Biblioteca de Koldo Mitxelena Kulturunea, Diputación Foral de Gipuzkoa

La escena, en cualquier pueblo de las montañas de Nabarra; decoración, una noche de riguroso invierno; hora, las cuatro de la madrugada.
La nieve cubre con blanca alfombra de gruesos copos el accidentado suelo, y los viejos castaños, combatidos á intérvalos por el soplo del Aquilón, sacuden lentamente sus desnudas copas, como cansados de sostener entre sus ramas el frio presente que les ofrece la noche.
La oscuridad es absoluta, y el silencio solo es interrumpido por el triste ladrido de algún malaventurado perro, á quien el olvido de sus dueños ha condenado á pasar una noche toledana vagando por las desiertas calles del villorrio.
El reloj de la torre da pausadamente las cuatro, y momentos despues la campana puebla el aire con sus alegres sonidos. Es el primer toque para la Misa del alba. (..)

Ya van llegando: el ruido de los choclos al golpear las baldosas del pórtico, y el que produce el constante sacudir de capas y mantones, va siendo cada vez más nutrido. Suena de nuevo la campana. Entremos pronto en la iglesia, y asistamos con la mayor devoción posible al Sacrosanto Sacrificio. La oscuridad es intensa. El aspecto del templo, alumbrado tan solo por la lámpara del Sagrario y las dos velas del altar, es en extremo fantástico. Los bultos que pueblan la nave, más que seres vivientes, parecen sombras de los que, enterrados en su seno, obedeciendo a un conjuro han abandonado sus sepulturas para orar.
Cuando el argentino son de la campanilla anuncia el momento en que el Hijo de Dios va á descender á manos del sacerdote y ser presentado al pueblo, todos caen de rodillas, y escúchase sólo durante algunos instantes el imponente ruido que producen los golpes de pecho, y ese grandioso sollozo del ánimo contrito, como lo llama Alarcón.
(Leer texto íntegro)

Descarga facsimil en PDF

Autor: L'Averrisa
Fecha: 19/01/1893